Apenas la semana pasada CERES presentaba su trabajo de más de 5 años, buscand
o que las empresas que son reguladas por la SEC, es decir, las que cotizan en bolsa en Estados Unidos, develen los riesgos a los que están expuestas por el calentamiento global. Particularmente estas noticias afectan a las empresas que son altamente intensivas en el uso de energía, y por tanto, los eslabonamientos que tienen con otros sectores, como las (re) aseguradoras y la banca. Siendo así, la Asociación Nacional de Seguros de Estados Unidos emitió un requerimiento para que las empresas aseguradoras informen a las agencias reguladoras, e inversionistas sobre los riesgos financieros derivados del cambio climático, así como las acciones que se llevan a cabo para mitigar esos riesgos.
Si bien es una buena noticia para los inversionistas, este requerimiento está limitado a las aseguradoras que tengan primas de más de 500 millones de dólares, por lo tanto se refiere unicamente a las empresas de altas capitalizaciones. Este requisito se concretará en un primer informe para 2010. Claramente otros grupos no han estado de acuerdo con esta nueva regulación del sector, pues se teme, como lo expresó el Wall Street Journal que la información al no ser exhaustiva o detallada en cuanto a los riesgos se derive en una serie de demandas legales por parte de los inversores.
El documento que presenta los riesgos que enfrentan las aseguradoras,ya sea derivado de impactos físicos, o bien de nueva regulación se encuentra en el White Paper llamado "The Potential Impact of Climate Change on Insurance Regulation" y otras agencias calificadoras no se han quedado atrás en ajustar sus ratings al "castigar" a las empresas que tienen una huella de carbono mayor. Por ejemplo, Trucost considero para su primer informe a 91 fondos de inversión que representan alrededor de 615 millones det/CO2e.
Como es de esperar, los fondos de inversión más carbono - efectivos son los que no invierten en la generación de energía, petróleo y gas. Más interesante es el dato que compara las huellas de carbono de los fondos europeos con los cotizados en Estados Unidos. El resultado fue que los fondos asociados al MSCI Europe tenían una huella de 383 tCO2e por millón de dólares de ingresos, mientras que los del Standard&Poor's 500, una de 384 t/CO2e por millón de dólares de ingresos, es decir ninguna diferencia.
Si bien este es un primer paso para la introducción de una gestión de riesgos más amplia en el mercado, esperamos que pronto se traduzca en la integración del coste de carbono en las actividades productivas y de servicios. Sin lugar a dudas, también resulta una aproximación de autorregulación, para que las empresas puedan asimilar esta nueva variable que puede ser una gran amenaza o una gran oportunidad.

o que las empresas que son reguladas por la SEC, es decir, las que cotizan en bolsa en Estados Unidos, develen los riesgos a los que están expuestas por el calentamiento global. Particularmente estas noticias afectan a las empresas que son altamente intensivas en el uso de energía, y por tanto, los eslabonamientos que tienen con otros sectores, como las (re) aseguradoras y la banca. Siendo así, la Asociación Nacional de Seguros de Estados Unidos emitió un requerimiento para que las empresas aseguradoras informen a las agencias reguladoras, e inversionistas sobre los riesgos financieros derivados del cambio climático, así como las acciones que se llevan a cabo para mitigar esos riesgos.Si bien es una buena noticia para los inversionistas, este requerimiento está limitado a las aseguradoras que tengan primas de más de 500 millones de dólares, por lo tanto se refiere unicamente a las empresas de altas capitalizaciones. Este requisito se concretará en un primer informe para 2010. Claramente otros grupos no han estado de acuerdo con esta nueva regulación del sector, pues se teme, como lo expresó el Wall Street Journal que la información al no ser exhaustiva o detallada en cuanto a los riesgos se derive en una serie de demandas legales por parte de los inversores.
Como es de esperar, los fondos de inversión más carbono - efectivos son los que no invierten en la generación de energía, petróleo y gas. Más interesante es el dato que compara las huellas de carbono de los fondos europeos con los cotizados en Estados Unidos. El resultado fue que los fondos asociados al MSCI Europe tenían una huella de 383 tCO2e por millón de dólares de ingresos, mientras que los del Standard&Poor's 500, una de 384 t/CO2e por millón de dólares de ingresos, es decir ninguna diferencia.
Si bien este es un primer paso para la introducción de una gestión de riesgos más amplia en el mercado, esperamos que pronto se traduzca en la integración del coste de carbono en las actividades productivas y de servicios. Sin lugar a dudas, también resulta una aproximación de autorregulación, para que las empresas puedan asimilar esta nueva variable que puede ser una gran amenaza o una gran oportunidad.



